Japón
Japón (日本) es un país insular del este de Asia. Está ubicado entre el océano Pacífico y el mar del Japón, al este de China, Rusia y la península de Corea. Conocido como «La tierra del sol naciente», es una de las mayores potencias económicas del mundo.
Japón está formado por cuatro islas principales: Honshū, Hokkaidō, Kyūshū y Shikoku, que forman el 97% de la superficie total del país, y por otras 6.848 islas menores adyacentes. Tiene una población de 127 millones de personas, la décima más numerosa del mundo. El área metropolitana de Tokio, que incluye a la ciudad capital de Tokio y las prefecturas de sus alrededores, es el área urbana más grande del mundo en términos de población, albergando a más de 30 millones de habitantes. Es el segundo país más poblado de Asia Oriental, después de China.
Las islas de Japón estuvieron habitadas desde el período Paleolítico superior. Las primeras menciones escritas acontecieron de manera breve en libros de historia de China del siglo I. La influencia del mundo exterior seguida de largos períodos de aislamiento ha caracterizado la historia de Japón. Desde que se adoptó una constitución en 1947, la forma de gobierno de Japón ha sido la de una monarquía constitucional, con un emperador y un parlamento elegido, conocido como la Dieta.
Idioma
El japonés es un idioma que hablan más de 130 millones de personas
Japonés escrito: La escritura china llegó como consecuencia de la intensificación de la influencia de la cultura china en las islas japonesas, sobre todo a partir de las relaciones diplomáticas que establecieron la Dinastía Han china con los Yamato, gobernadores de Japón. Con la escritura se introdujeron otros cambios importantes, como la llegada del budismo, que pronto derivaría en una interpretación propia, el zen, o nuevas formas de gobierno. La influencia del chino fue muy importante, hasta el punto de que en torno al 40 % de las palabras japonesas actuales tienen su origen en adaptaciones del chino.
Los primeros libros en japonés escrito, con caracteres chinos, fueron el Kojiki y el Nihon Shoki, que son conjuntos de crónicas y leyendas japonesas.
El modelo chino, donde cada símbolo se corresponde con una palabra, se conoce como Kanji.
Poder plasmar el japonés oral, continente de todas sus tradiciones y narraciones, supuso un indudable avance para la cultura japonesa; pero lo cierto es que la escritura china también planteó, desde el principio, serios problemas para adaptarse a un idioma tan diferente como el japonés.Las incompatibilidades se hacían especialmente profundas en la acentuación, la estructura silábica y en las grandes diferencias gramaticales de dos lenguas que, como veremos, no tienen una familia común.
La progresiva adaptación de la escritura china fue relativamente rápida.
Ya en el siglo VII, Monjes budistas, la nueva religión importada junto con la escritura, se encargaron de crear un sistema fonético que derivó en los silabarios japoneses o Kana, donde cada símbolo representa una sílaba: la adaptación dio lugar a la escritura katakana, que sería muy importante para incorporar los neologismos que llegarían con portugueses y holandeses primero, e ingleses después.
Un siglo más tarde de las primeras adaptaciones del Kanji, las mujeres del tribunal de Heinan en Kyoto desarrollaron el hiragana, con la intención de realizar una expresión escrita artística: fue la escritura de la poesía y de las novelas. Quedaron de este modo establecidas tres formas diferentes de escribir el japonés: una ideográfica, el Kanji, y dos fonéticas.
Las tres formas conviven en el Japón actual, en general con funciones diferenciadas. Dentro de las fonéticas, el katakana se emplea para las palabras procedentes de otros idiomas, palabras enfáticas y todo lo relativo a la fauna y la flora, mientras que el hiragana es el que primero se aprende en la escuela.
En lo que se refiere a la evolución de la lengua, podemos realizar una división en cuatro etapas: el japonés antiguo, el japonés medio y el japonés moderno.
El primer estadio, el japonés antiguo, abarca el siglo VIII. Nos encontramos con las primeras tablillas y los primeros textos largos, como el Kojiki, que mencionamos más arriba. Se trata de un japonés que posee diferencias fonéticas con lo que será la evolución posterior del idioma.
El siguiente paso, el japonés medio, se divide a su vez en dos etapas: temprana y tardía. En la etapa temprana, hasta finales del siglo XII, aparecen el hiragana y el katakana. Durante el tardío, que dura hasta el siglo XVI, evoluciona hacia lo que será el japonés moderno, que abarca desde el siglo XVII hasta nuestros días. Uno de los cambios que más podemos destacar durante la evolución del idioma es la reducción del número de vocales, de las ocho originarias a las cinco actuales.
Si bien nos resulta sencillo trazar un rápido esbozo del recorrido del japonés en la historia, no lo es tanto establecer los orígenes del idioma japonés. De hecho, hasta el momento está catalogada como una lengua aislada, lo que quiere decir que no hemos podido relacionar con total certidumbre al japonés con otras lenguas, salvo las lenguas ryukyuenses, también de origen japónico, que se hablan en las islas meridionales del archipiélago japonés.
La mayor discusión en torno a la historia del idioma japonés transcurre, por lo tanto, en la determinación de su filiación.
Religión
La mayoría de los japoneses no están afiliados a una religión en particular, a su vez ellos incorporan varias características de muchas religiones en su vida cotidiana y que dicho proceso es conocido como sincretismo, y por ende celebran festivales pertenecientes a diferentes religiones como el budismo, el cristianismo y el sintoísmo (religión shinto). Una de las religiones más practicadas en Japón es el Shinto, que es a la vez la religión nativa de Japón y que es exclusiva de ese país, fue la única religión que existió antes de la llegada del budismo a Japón y marcó notablemente la mitología japonesa. Involucra una religión politeísta que se realiza en los templos shinto o jinja, que se basa en cuatro afirmaciones: tradición y familia, amor a la naturaleza, purificación y la celebración de las festividades tradicionales. No posee ningún canon o libro sagrado, y no es una religión que no está interesada en acrecentar su número de fieles, por ende, dicha religión no se ha extendido a nivel mundial. Fue una religión estatal desde la Era Meiji hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y en esa época proscribía otras religiones, sobre todo con el budismo japonés.
El budismo japonés es la religión practicada mayoritariamente en Japón, llegó al país proveniente de Corea en el siglo VI, aunque fue impulsado en Japón en el siglo posterior. Dentro de Japón comenzaron a surgir diversas escuelas y tendencias, a partir del budismo mahayana, sin embargo la tendencia que prosperó en Japón y que causó un impacto sobre la cultura japonesa es el budismo zen. Las ramas más practicadas en Japón en la actualidad son parte de zen, el Jodo Shinshu y el Jodo Shu, que son escuelas liberales pertenecientes a la rama del budismo de Tierra Pura y que no obligan a la vida monástica dentro de su culto; y el budismo nichiren. Cabe anotar que el budismo está muy compenetrado con el shinto y a veces ambas son consideradas como una sola creencia dentro de Japón.
Otras religiones que han tenido cabida en Japón son el judaísmo, el hinduismo y en menor medida el islamismo. A pesar de no ser religiones, el confucianismo y el taoísmo se arraigaron del budismo japonés en algunos aspectos netamente culturales.
comida tradicional
La comida japonesa, la expresión que en su definición más estricta engloba la comida perteneciente al estilo tradicional, previa al aislamiento del país terminado en 1868, se fundamenta esencialmente en el arroz. Alimento compartido con gran parte de los pueblos asiáticos, un perfecto plato principal en muchos de ellos, una base para una amplia variedad de elaboraciones derivadas y un ideal acompañante de preparaciones en las que no toma partido directamente, pero de las que no se puede separar.
Su fuerte presencia se debe a lo propicio que resulta cultivar esta planta en sus tierras, dominadas por climas con veranos calurosos a la par que húmedos, seguidos por unos largos otoños, lo que asegura unas buenas cosechas. Con él se elaboran los tan típicos mochis, pasteles hechos con pequeños granos de arroz glutinoso; las bolas conocidas como onigiris u omusubis, rellenas o mezcladas con otros ingredientes; formando parte también de diversos platos tradicionales. Es el caso del sekihan, consistente en arroz cocido al vapor que se hace acompañar por judías azuki; o del famoso donburi, consistente en una base de arroz y diversos ingredientes, como pescados, carne o vegetales, servidos encima. Por ejemplo, la versión conocida como oyakodon lleva pollo guisado, huevo y cebolla; la katsudon presenta cortes de cerdo empanados, el famoso tonkatsu, también con más cebolla y huevo; o la unadon, en la que se presenta por encima del arroz anguila asada.
La comida japonesa, la expresión que en su definición más estricta engloba la comida perteneciente al estilo tradicional, previa al aislamiento del país terminado en 1868, se fundamenta esencialmente en el arroz. Alimento compartido con gran parte de los pueblos asiáticos, un perfecto plato principal en muchos de ellos, una base para una amplia variedad de elaboraciones derivadas y un ideal acompañante de preparaciones en las que no toma partido directamente, pero de las que no se puede separar.
Su fuerte presencia se debe a lo propicio que resulta cultivar esta planta en sus tierras, dominadas por climas con veranos calurosos a la par que húmedos, seguidos por unos largos otoños, lo que asegura unas buenas cosechas. Con él se elaboran los tan típicos mochis, pasteles hechos con pequeños granos de arroz glutinoso; las bolas conocidas como onigiris u omusubis, rellenas o mezcladas con otros ingredientes; formando parte también de diversos platos tradicionales. Es el caso del sekihan, consistente en arroz cocido al vapor que se hace acompañar por judías azuki; o del famoso donburi, consistente en una base de arroz y diversos ingredientes, como pescados, carne o vegetales, servidos encima. Por ejemplo, la versión conocida como oyakodon lleva pollo guisado, huevo y cebolla; la katsudon presenta cortes de cerdo empanados, el famoso tonkatsu, también con más cebolla y huevo; o la unadon, en la que se presenta por encima del arroz anguila asada.
La comida japonesa, la expresión que en su definición más estricta engloba la comida perteneciente al estilo tradicional, previa al aislamiento del país terminado en 1868, se fundamenta esencialmente en el arroz. Alimento compartido con gran parte de los pueblos asiáticos, un perfecto plato principal en muchos de ellos, una base para una amplia variedad de elaboraciones derivadas y un ideal acompañante de preparaciones en las que no toma partido directamente, pero de las que no se puede separar.
Su fuerte presencia se debe a lo propicio que resulta cultivar esta planta en sus tierras, dominadas por climas con veranos calurosos a la par que húmedos, seguidos por unos largos otoños, lo que asegura unas buenas cosechas. Con él se elaboran los tan típicos mochis, pasteles hechos con pequeños granos de arroz glutinoso; las bolas conocidas como onigiris u omusubis, rellenas o mezcladas con otros ingredientes; formando parte también de diversos platos tradicionales. Es el caso del sekihan, consistente en arroz cocido al vapor que se hace acompañar por judías azuki; o del famoso donburi, consistente en una base de arroz y diversos ingredientes, como pescados, carne o vegetales, servidos encima. Por ejemplo, la versión conocida como oyakodon lleva pollo guisado, huevo y cebolla; la katsudon presenta cortes de cerdo empanados, el famoso tonkatsu, también con más cebolla y huevo; o la unadon, en la que se presenta por encima del arroz anguila asada.
La comida japonesa, la expresión que en su definición más estricta engloba la comida perteneciente al estilo tradicional, previa al aislamiento del país terminado en 1868, se fundamenta esencialmente en el arroz. Alimento compartido con gran parte de los pueblos asiáticos, un perfecto plato principal en muchos de ellos, una base para una amplia variedad de elaboraciones derivadas y un ideal acompañante de preparaciones en las que no toma partido directamente, pero de las que no se puede separar.
Su fuerte presencia se debe a lo propicio que resulta cultivar esta planta en sus tierras, dominadas por climas con veranos calurosos a la par que húmedos, seguidos por unos largos otoños, lo que asegura unas buenas cosechas. Con él se elaboran los tan típicos mochis, pasteles hechos con pequeños granos de arroz glutinoso; las bolas conocidas como onigiris u omusubis, rellenas o mezcladas con otros ingredientes; formando parte también de diversos platos tradicionales. Es el caso del sekihan, consistente en arroz cocido al vapor que se hace acompañar por judías azuki; o del famoso donburi, consistente en una base de arroz y diversos ingredientes, como pescados, carne o vegetales, servidos encima. Por ejemplo, la versión conocida como oyakodon lleva pollo guisado, huevo y cebolla; la katsudon presenta cortes de cerdo empanados, el famoso tonkatsu, también con más cebolla y huevo; o la unadon, en la que se presenta por encima del arroz anguila asada.
Una especial mención merece el desayuno tradicional japonés, formado esencialmente por arroz blanco, sopa de miso y un vegetal encurtido, junto con una de las comidas más comunes, conocida como ichijū-sansai y traducida, de forma aproximada, como «una sopa y tres platillos secundarios». Hablaríamos de un caldo y un arroz con tres platillos secundarios: un primero de pescado crudo, un sashimi, un segundo preparado a la parrilla y, por último, uno cocido a fuego lento. Una costumbre que revela una forma de entender la cocina que aboga por clasificarla más por técnicas de cocinado, que no por ingredientes, como se haría en cualquier culinaria occidental.

No podríamos dejar el arroz a un lado sin hablar del curri japonés, también conocido como arroz kare, introducido desde Reino Unido en los prolegómenos del siglo XIX, convertido en uno de los platos más típicos del país; y, por supuesto, del sushi. A pesar de que hemos hablado sobre esta famosa elaboración con múltiples caras en infinidad de ocasiones, recogiendo sus tipos más representativos, su historia o los modos en que se prepara, debemos nombrarla también aquí. Este arroz al vinagre, con variedades populares como los makis, los nigiris o los temakis, se hace acompañar de ingredientes frescos en forma de vegetales o pescados y mariscos, esencialmente, siendo estos últimos los más frecuentes. Es seguramente el plato más representativo de la cocina de Japón fuera de sus fronteras y unos de los más apreciados internacionalmente.
Tratar con este imprescindible nos empuja indefectiblemente a las costas niponas y, especialmente, a sus apreciados mares. De ellos se obtienen tantos pescados como se emplean en esta culinaria asiática. Varias especies terminan formando parte de platos emblemáticos como el anteriormente mencionado sushi, también el sashimi y tantos otros. Con atún, por ejemplo, puede prepararse un plato como el hamachi kama que pasa por la plancha la mandíbula y el pómulo de este animal; con otros pescados se puede preparar un teriyaki que suele ser también de carne o vegetales a la plancha; sukiyaki, una mezcla de tallarines y otros ingredientes en una salsa hecha con un caldo de pescado, soja, azúcar y sake; o la tan popular sopa de miso, que además de miso y dashi lleva otros ingredientes de temporada como pueda ser un pescado.
Dejamos a un lado el mar, volvemos a la tierra y nos detenemos en esas vainas de soja verde, de un sabor intenso, hervidas en agua con sal que conocemos como edamame. Esta preparación suele servirse como un entrante, como también son servidas de este modo las gyozas, jiaozis o mandus, una suerte de dumpling también con origen chino pero muy asentado en la culinaria del país, o los harumaki, unos rollos de primavera hechos con carne de cerdo y brotes de soja entre otros ingredientes.
Aunque hemos hablado de una sopa y un caldo de los más conocidos, la sopa de miso y el caldo dashi, podemos nombrar también la sumashijiru bastante ligera, hecha con más dashi y marisco; o la dangojiru, que emplea ravioles acompañados de una combinación de algas, raíz de loto, tofu, así como otras raíces y verduras. Líquidos tomados en caliente con sabores tremendamente intensos con los que se puede innovar, haciendo nuestras propias combinaciones porque, la mayoría, serán ricas.
Hablando de pasta, debemos reparar ahora en los más famosos platos japoneses de fideos. En primer lugar un archiconocido, el ramen, que en cada región adquiere unas particularidades propias pero que, básicamente, son fideos chinos servidos junto a un caldo de pescado, miso y salsa de soja y guarnición en forma de algas, algún otro vegetal e incluso carne de cerdo. Podemos continuar con otro popular, el udon, de un fideo más grueso hecho de harina que se sirve con un caldo con una base de dashi con más salsa de soja y puede que mirin, un condimento ligeramente dulce; con los soba, una palabra que designa a los fideos de trigo sarraceno pero también los nombra cuando son servidos fríos como plato y acompañados de alguna salsa; y finalmente la pasta sōmen, también servida habitualmente de forma fría.

Finalizando este breve repaso no podemos dejar de lado la popularísima carne de wagyu, especialmente la de Kobe; los encurtidos, llamados tsukemono, habituales a la hora de acompañar cualquier plato tradicional; platos tan llamativos como el nattō, consistente en soja fermentada; las tortillas japonesas, conocidas como tamagoyakik o okonomiyaki; la ristra de otros platos hechos a la plancha, la típicas teppanyaki; o una elaboración que triunfa entre los más aficionados a la cocina nipona más auténtica, el unagi, básicamente una anguila abierta completamente, de forma transversal, que se cocina a la parrilla con una salsa de soja dulzona.
vestimenta
Actualmente la vestimenta japonesa cotidiana es idéntica a la occidental, no obstante, esta cultura posee un vestuario típico que es usado en fechas importantes como bodas, ceremonias y festivales tradicionales
La vestimenta japonesa tradicional es el kimono, que fue la prenda de vestir usada hasta los primeros años de la postguerra, la misma consiste en una cómoda bata larga que cubre el cuerpo hasta los tobillos con amplias mangas, sujetada a la cintura por una ancha faja de tela, llamada obi, la cual es atada en la parte posterior con un lazo; además, el corte, el tipo de tela y sus decoraciones cambian conforme al sexo, edad, época del año, e incluso la ocasión.

Por otra parte, la yukata es otra de las típicas indumentarias de los nipones, que se utiliza principalmente durante las festividades del verano, ya que al ser confeccionada en algodón suele ser muy ligera, caracterizándose por sus cortes rectos, mangas anchas cortas y colores serios para el hombre, en cambio, los tonos son más llamativos para las mujeres, que la combinan con un obi, un abanico y un tipo de bolso llamado kinchaku, que es utilizado para portar pequeños artículos personales.
Como accesorio, en la vestimenta de la
cultura japonesa no pueden faltar las sandalias de madera o geta, la cual está compuesta por una tabla de madera como suela con dos dientes de soporte del mismo material.
Complementariamente, hay una serie de vestimenta japonesa que se usa para alguna actividad específica, entre las que se encuentran:
Keikogi: es el común uniforme de entrenamiento para las artes marciales como el judo, el karate, el kendo o el ninjutsu.
Jūnihitoe: se trata de un elegante kimono que era usado por las damas de la corte de Japón, que hoy en día es utilizado para ocasiones muy especiales por la familia imperial, debido a que es uno de los artículos más costosos del vestuario nipón.
Hakama: eran los pantalones empleados por los samurais y confeccionados en telas gruesas para proteger sus piernas, sin embargo, en el presente se fabrican en telas finas y colores como el negro, azul índigo o gris, destacándose por su corte bombache con pliegues por delate y por detrás.
Jinbei: aunque suelen ser utilizados como prendas para dormir, últimamente es un ropaje muy consumido durante el verano, que consiste en un conjunto de camisa y pantalones que varían de largo a corto.
Así vemos, como la vestimenta japonesa profundamente sencilla pero con raíces históricas, le imprimen una inconfundible personalidad a esta gran cultura.
curiosidades
1. En Tokio, para comprarte un coche tienes que demostrar antes que cuentas con un parking donde guardarlo.
2. Está prohibido fumar en las calles por el riesgo de quemar a alguien (solo puede hacerse parado y en torno a puntos marcados, en los que hay ceniceros). Sin embargo, se puede fumar en bares y restaurantes.
3. Tokio tiene el menor porcentaje de propietarios de vehículos de todo el país. Muchas empresas prohíben ir al trabajo en coche; a cambio, te pagan la tarjeta de transporte público.
4. La industria del sexo es muy potente en Japón. Esto ha dado lugar a los Muryō Annai Sho(literalmente, lugares de información gratuita), empresas que informan y gestionan sobre el ocio nocturno, desde la picardía más banal hasta el sexo duro. Puede ser la contratación de un hosto o hostess (hombre o mujer de compañía para hablar, vestir según tus fantasías o para salir a cenar acompañado /a, todo muy naïf y sin sexo o tocamientos) hasta el paseo de un hombre adulto con una adolescente vestida de colegiala o sexo en sus diversos grados legales (en Japón el sexo por dinero solo es ilegal si hay penetración).
5. La estación de Shinjuku, en el distrito financiero, es la estación con más tráfico de pasajeros del mundo: unos tres millones y medio de personas pasan cada día por sus 36 andenes, en los que se cruzan líneas de tren de largo recorrido, cercanías y metro.
6. En una ciudad como Tokio, de 13 millones de habitantes (36 si contamos el área metropolitana), la gente deja las bicicletas en la calle por la noche sin cadena, a lo sumo con un sencillo bloqueador de rueda (sí, de esos que se abren con un soplido). A la mañana siguiente, la bicicleta está en el mismo sitio donde la dejó su dueño.
7. Nunca dejes una propina; es inusual y extraño. Si la cuenta son 297 yenes y dejas en el plato los tres del cambio (dos céntimos) el camarero es capaz de seguirte hasta la calle para recordarte que has olvidado algo que es tuyo.
8. En el Shinkansen (también en el metro y en general en transportes públicos) está prohibido hablar por el móvil. Por eso puedes darte el gustazo de viajar horas y horas sin que el maleducado/a de turno te atormente con sus conversaciones voz en grito, como en el AVE español.
9. En cambio, en el Shinkansen no hay vagón restaurante. La gente sube con su propia comida o la compra en un carrito que pasa con frecuencia por el pasillo, y se la come en el propio vagón. El olor a comida –fuertemente especiada- es muy intenso y llama la atención de los viajeros occidentales.
10. El parachoques de los coches es solo de decoración. Nadie aparca tan ajustado como para poder rozar a los vehículos contiguos. O queda más de medio metro entre uno y otro… o no se aparca.
11. Las adolescentes japonesas no tienen un problema de columna vertebral. Si caminan con los pies hacia dentro es como signo de fragilidad según los códigos de la moda kawaii (tierno, adorable). Su icono es Hello Kitty.
12. En Japón, lo colectivo prima sobre lo individual.
13. En las comunidades de vecinos, la gestión de las basuras es muy estricta. La orgánica se saca todos los días, pero la de reciclaje se saca una vez a la semana según un código; por ejemplo: martes, papel; miércoles, plásticos y envases, etc. Como te lo saltes, tus vecinos te llamarán la atención muy enfadados.
14. El dinero, las tarjetas de crédito o las de visita se dan siempre con dos manos. Y si te la dan en una reunión de trabajo tienes que mirarla detenidamente durante unos segundos y quedarte con el apellido y el cargo de quien te la ofrece.
15. En Japón nunca se tutea a alguien mayor que tú o con más experiencia, sobre todo en empresas, clubes deportivos y asociaciones que conlleven una jerarquía.
16. En el metro, piden disculpas a los viajeros por los altavoces si el tren va a llegar con un minuto de retraso.
17. En el metro, guarda siempre el billete; es imprescindible para salir.
18. Pese a ser la tercera potencia económica y un país altamente tecnológico, el pago con tarjeta de crédito no está tan extendido como cabría esperar. En muchas tiendas, restaurantes y lugares de ocio te encontrarás con que la única forma de pago es en efectivo.
19. Nunca des la mano cuando te presenten a alguien y mucho menos , un abrazo. Y mucho menos aún si es una mujer. El contacto personal está muy mal visto.
20. No rompas los esquemas de un camarero pidiendo varias personas a la vez desordenadamente y cambiando luego la comanda sobre la marcha. Solo conseguirás bloquearlo y que tarde el triple en servirte. En Japón se pide uno a uno y tal y como aparece en la carta. Y una vez pedido, no se cambia sobre la marcha en plan “…ahora quiero el café con leche en vez de solo...”
21. Los de Osaka tiene fama de ser algo así como los andaluces de Japón: son más abiertos y extrovertidos, les gusta vivir y beber en las terrazas, hablan en el metro y son más dados a expresar sus sentimientos en público. Una raridad para las normas sociales imperantes.
22. El porcentaje de suicidios es muy elevado (el noveno más alto del mundo). Y buena parte de los suicidas eligen el metro o el tren para llevar a cabo su último acto. Es una de las escasas razones por las que se puede colapsar el sistema de transporte público y que la gente llegue ese día tarde al trabajo. En teoría, la compañía ferroviaria puede exigir a la familia del suicida los costes generados por la interrupción del servicio.
23. Octubre es el mes sin dioses en Japón… porque todos se han ido a la peregrinación de Izumo, uno de los santuarios sintoistas más antiguos y famosos del país.
24. La palabra mágica para un japonés es “onsen”. Se trata de baños de agua muy caliente -con todo el ritual que conlleva- que los japoneses toman a diario. Los hay en todos los ryokan (alojamientos tradicionales) así como en la mayoría de hoteles convencionales y en muchos lugares públicos. Son gratuitos o con un coste ínfimo. Tomar uno por la noche antes de acostarse es la mejor manera de finalizar un maravilloso día de viaje por Japón. Están separados por sexosy se toman desnudo.