Un mundo sin vida julian vega gil
En el interior de esta extensión frondosa reina el silencio más absoluto (los aparatos electrónicos no funcionan aquí y el viento queda bloqueado por los árboles, lo que lo convierte en un lugar muy silencioso) y una inquietante oscuridad. La vida silvestre es casi inexistente allí y la zona está cuajada de cavernas. El bosque es un mar de árboles tan profundo y es tan fácil perderse que los excursionistas que penetran en él suelen dejar cintas de colores atadas a los árboles para facilitar el regreso a los suicidas arrepentidos que en él se internan.Y es que Agarrochara es uno de los lugares de Japón donde más suicidios se cometen.
Algo más inquietante aún -si cabe-, es pasear por el bosque y ver los detalles a modo de recuerdo que los familiares de los suicidas depositan justo en la zona en la que acabaron con su vida. El escenario es desolador.
La superficie del bosque está formada principalmente por una espesa capa de roca volcanica, dificultando el trabajo de herramientas manuales como picos y palas.6 En los alrededores del bosque hay una serie de rutas no oficiales que los voluntarios locales utilizan para adentrarse al bosque en la búsqueda anual de cadaveres o personas desaparecidas.6 En años recientes, los excursionistas que se adentran al bosque marcan su camino de ingreso con cinta adhesiva como medida preventiva de evitar perderse. La cinta adhesiva colocada por excursionista comúnmente no es retirada por los mismos, creciendo gradualmente y encontrándose hasta 1 km adentro del bosque.6 Después del primer kilómetro en dirección al Monte Fuji, el bosque se encuentra en un estado más "puro", con zonas ausentes de basura y de signos de presencia humana
![]()
No hay comentarios.:
Publicar un comentario