miércoles, 8 de diciembre de 2021

La flor del infierno

 Lycoris radiata (conocida como flor del infierno o higanbana) es una especie herbácea, perenne y bulbosa nativa de Asia y perteneciente a la familia de las Amarilidáceas. Se la utiliza como ornamental en muchas partes del mundo por sus flores de color rojo brillante y sus pétalos de márgenes ondulados.



Hábitat y distribución

Prefiere zonas sombrías y húmedas, sobre pendientes, lugares rocosos y a orillas de corrientes de agua; desde el nivel del mar hasta los 2500 msnm. Se distribuye en China, Corea, Nepal y Japón. En China, en las siguientes provincias: Anhui, Fujian, Guangdong, Guangxi, Guizhou, Henan, Hubei, Hunan, Jiangsu, Jiangxi, Shandong, Shaanxi, Sichuan, Yunnan y Zhejiang.

Pueblo de koma, perfectura de Saitama, Japon.

 

Descripción

Presenta bulbos subglobosos de 1 a 3 cm de diámetro. Las hojas aparecen en otoño, son de color verde oscuro y estrechamente liguladas, de 15 cm de longitud por 5 mm de ancho. La nervadura media es pálida y el ápice foliar obtuso. El escapo floral tiene una altura de 3 dm. Las flores se disponen en una umbela de 4 a 7 integrantes rodeadas de 2 brácteas lanceoladas de 3 cm de longitud por 5 mm de ancho. El perianto es de color rojo brillante, con el tubo del perigonio de color verde. Los márgenes de los tépalos son fuertemente ondulados. Los estambres se hallan conspicuamente excertos de la corola. Florece en otoño.



Su simbolismo o significado en el lenguaje de las flores se debe principalmente a los lugares donde crece, como son pendientes, lugares rocosos y orillas de corrientes de agua, pero también se encuentran en cementerios. Si bien es cierto que es una flor muy llamativa y que en Latinoamérica y Europa es considerada de ornato, en países como China, Corea, Nepal y Japón es asociada con la pérdida, añoranza, el abandono y los recuerdos perdidos, por lo que no es común encontrarlas como centro de mesa. 

A pesar de ser asociada con la tragedia y la muerte, también representa conceptos positivos, como la transformación, el cambio y la evolución, aunque esto regularmente va de la mano con procesos dolorosos.

Hay varias leyendas que versan sobre la Flor del Infierno, las cuales refuerzan la creencia popular sobre esta planta. 

Por ejemplo, en China se tiene la creencia de que, cuando alguien muere, su alma vaga en este mundo sin saber que ha muerto, hasta que un ángel llega para guiarla a través de un camino hecho con estas flores. Las Lycoris Radiata permiten que el alma vea por última vez todas las memorias de su vida pasada, esto dura hasta que llegue al Arroyo Amarillo donde al beber su agua, olvida todo sobre su vida pasada y está lista para ir al juicio final, donde se determina qué será su próxima vida. 

Hay una creencia popular coreana que dice que la persona que cultiva esta flor en su jardín, no será afortunada en el amor, ya que, a pesar del característico color rojo asociado en occidente con el amor, en Corea esta flor representa el amor no correspondido o el amor imposible. Otra creencia dice que cada vez que un amor termina, una Lycoris Radiata crecerá en alguna parte, dado que el amor existió, pero ya está olvidado y ha dejado de existir, dejando por el camino buenos recuerdos.

Otros presagios asociados con esta flor van desde la creencia de que si te encuentras con alguien a quien no volverás a ver, estas flores crecerán a lo largo del camino; hasta la creencia japonesa del budismo, donde se le conoce tradicionalmente como flor "higanbana" y guía a los muertos al Samsara, que es un ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación. 



Debido a que es venenosa, en una época fue plantada en los campos de arroz y alrededor de las casas para mantener alejadas las plagas.


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