El papel moneda tiene su origen en China en el siglo VII, pero su uso no fue oficial hasta el año 812 (siglo IX). La importancia de un medio de cambio que facilitase el comercio entre los habitantes de una población hizo nacer a la moneda como medio de cambio.2
En el siglo XIII, un ciudadano veneciano llamado Marco Polo emprendió un largo viaje a China, empresa asombrosa para la época. Este hecho peculiar le hizo famoso. Las anotaciones que hizo durante este viaje contienen las primeras referencias que existen en Occidente acerca de la producción y uso del papel moneda, forma de pago incomprensible para las condiciones imperantes en Europa por entonces. Para los contemporáneos de Marco Polo, esta información parecía fantasiosa e indigna de credibilidad. Las aseveraciones del famoso explorador solamente pudieron ser verificadas años más tarde, con los billetes emitidos durante el siglo XIVpor la dinastía Ming.3 Los chinos llamaron a los billetes dinero volante, debido al escaso peso de estos y a la facilidad con que circulaban en un área relativamente grande. Hacia el siglo X ya tenían un sistema de circulación muy bien estructurado. Poco después de que el papel moneda comenzara a existir, aparecieron los inevitables falsificadores de este medio de pago. Existen archivos que describen la lucha que libraron las autoridades chinas contra este problema. Las penas aplicadas no eran poca cosa y el delito de falsificación se castigaba con la sentencia a muerte del implicado.3
Así como la falsificación de monedas de oro y plata era menos rentable porque el valor del metal constituía la parte esencial de su valor, los billetes no dejan de ser simplemente papel y por lo tanto, resultan piezas atractivas para el fraude, por lo que los bancos los dotan de una serie de medidas de seguridad.4 Los billetes actuales se elaboran con papel especial hecho de fibras alargadas de algodón y con técnicas de impresión complejas, como la marca al agua, hologramas y tinta invisible, para evitar la falsificación.
A menudo la composición del papel incluye lino, algodón u otras fibras textiles. Algunos países, como Australia, México, Brasil, Paraguay, Chile, Guatemala, Nueva Zelanda y Hong Kong, producen billetes de polímero para aumentar su resistencia a lo largo de su uso y para permitir la inclusión de una ventanilla transparente de unos pocos milímetros, incluso se han insertado diferentes clases de hologramas, siendo estas características de seguridad muy difíciles de reproducir con técnicas normales de impresión.
Generalmente, además de la falsificación, también está penada la alteración o marcado de los billetes.

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