Se sabe que los chinos emplearon una débil forma de pólvora ya en los principios del siglo XI y que para la mitad del siglo XIII la utilizaban como medio de propulsión. Los europeos la conocieron a través de los eruditos árabes y es un hecho cierto que, en la década de los 1290, Roger Bacon ya conocía la sustancia y sus efectos explosivos. Existe pruebas de que en 1320 se empleaba pólvora en Europa como carga propulsora de cañones y otras armas de fuego. A partir de este momento, las innovaciones se produjeron por partida doble: unas, destinadas a la búsqueda de pólvoras más eficaces; otras, al perfeccionamiento de las armas de fuego.
Evolución de la polvora:
No pasó mucho tiempo hasta que sus inventores, los chinos, comenzaran a encontrarle diversos usos y a evolucionar su composición. Pero lo mismo sucedió con su expansión a otros países del mundo. Vamos a verlo con más detalle:
La pólvora en los fuegos artificiales:China encuentra rápidamente aplicaciones para la pólvora, tanto rituales como militares. Así, se fabrican “petardos” que se echan al fuego para espantar a los demonios, en lugar de las tradicionales varillas de bambú; o bien, se lanzan “fuegos artificiales”, que se preparan agregando óxidos coloreados a la pólvora, cuyas propiedades exorcizantes son juzgadas aún más eficaces.
Uso militar de la polvora: El uso militar de la pólvora es descrito hacia el 1280 por al-Hasan al-Rammah, en un libro sobre caballería y estratagemas militares. Finalmente, la primera mención en latín data más o menos de la misma época: se trata de la obra de un tal Marcus Graecus (probablemente de origen bizantino), quien da la fórmula de la pólvora en su Liber igttiunt ad comburendos hostes.
Más allá de su impacto inmediato, debido a su uso militar, la invención de la pólvora marca el principio de la guerra química aunque el término no corresponda al sentido que se le da hoy día.Durante más de cinco milenios, la guerra ha sido asunto de metalurgistas y herreros, es decir, de hombres capaces de fabricar armas cortantes y contundentes, o bien ingenieros y mecánicos, empleados en la construcción de máquinas de guerra.



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